Después del ver el programa Redes, de televisión española, donde se entrevista al profesor de la Universidad de Oxford -Inglaterra- e investigador de la conducta evolutiva, Robin Dumbar, quedé con cierto sin sabor en el alma. Es increíble que el ser social, que tan bien le aplica al humano, no sea más que una reacción natural al animal y primate que llevamos dentro.
La tecnología, que nos absorbe en esta época de la "información" en la que nos movemos día a día, es una representación clara de esta necesidad natural del hombre social, con el agravante de que aunque consideremos que podemos desenvolvernos, seguimos con los mismos requerimientos y capacidades de hace muchos años atrás. ciento cincuenta es la cifra "Dumbar"; descubrimiento del profesor al que me refiero, lo que me invita a revisar la cantidad de amigos en mis redes sociales y a preguntarme además, ¿Cuántos de ellos son realmente parte de mi círculo vital?, ¿Con quienes contaría realmente?. El número se reduce considerablemente y me obliga a pensar en lo acertada que puede ser esta teoría.
Por último quisiera dejarle una reflexión a los hombres, pues como dice Dumbar: "En la capacidad o incapacidad de interrelacionarse y de establecer esas relaciones a largo plazo, se ve el reflejo del tamaño del cerebro del ser" - parafraseo-, pues la habilidad de manejar nuestra vida social está en el tamaño de la parte frontal de este órgano. Un hombre monógamo evidencia su capacidad de observar, de analizar y de perfeccionar su forma de comunicación y de evitar conflictos futuros con su pareja, por lo tanto, este hombre, además de inteligente, es un hombre perceptivo con un cerebro evidentemente más desarrollado que el de un primate poligámico.
Por último les dejo el link del video del programa al que me refiero en esta entrada, que a mi concepto es de obligatoria visita.
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